lunes, 1 de junio de 2015

María, la sirvienta;Capítulo 4: El despertar.


Tres semanas después del terrible ataque María se despertó. Durante todo ese tiempo había estado al borde de su vida y a punto de no volver.


Al abrir los ojos no reconoció nada de lo que la rodeaba. Estaba aturdida y no era de recordar nada de lo que había pasado. Asustada por no saber qué estaba pasando intentó levantarse de la cama pero su propia debilidad se lo impidió.

-María, ¡Te has despertado! ¿Cómo te encuentras? ¿Quieres un poco de agua?

La muchacha miró desconcertada a la desconocida que tenía a su lado. Hasta ese momento no se había dado cuenta de que estaba acompañada. Aunque intentó alejarse todo lo que pudo de ella sus ojos le indicaron que era alguien en quien podía confiar.

-¿Qui...quién eres?
-Soy Doña Virtudes, ¿no me conoces?-preguntó la mujer con preocupación en los ojos.

María solo pudo negar débilmente con la cabeza. Se encontraba dolorida y no sabía que hacía en un lugar extraño, así que no pudo evitar llorar.

-Pobre niña, no te preocupes por nada-consoló la cocinera-. Toma bebe un poco de agua que se te pase el disgusto, yo voy a llamar a Don Fernando para que avise al médico.
-No, por favor, señora. No quiero molestar-suplicó consciente de que los cuartos que valía una visita de aquel tipo.

Doña Virtudes salió de la habitación sin hacer caso a la petición de la joven doncella. Al fin y al cabo era la única persona que podía aportar un poco de luz acerca del asesinato de la joven condesa. Y el conde había sido bastante tajante en cuanto al cuidado de la muchacha, no había que escatimar en gasto, lo importante era que contara lo que sabía.

Al llegar a la cocina se encontró a Elvira llorando mientras preparaba el arreglo para hacer caldo.

-Y ¿a ti que te pasa ahora muchacha?-preguntó impaciente.
-A mi nada, Doña Virtudes-contestó su ayudante mientras se sonaba.
-Cualquiera lo diría viéndote llorar con un niño. Prepara pronto el caldo que le va a hacer faltar a María.
-¡No me diga usted que ya despertó!-contestó aún llorando.
-Pero muchacha, ¿se puede saber por qué estas llorando?
-Por nada, Doña Virtudes, es que me acorde de la joven condesa y de lo injusto que ha sido todo. ¿Cree que acusarán a María de su asesinato?
-Espero que no, pero como la pobre niña no consiga recordar algo...

En ese momento entró Don Fernando en la cocina. Después de que Doña Virtudes le contara que María había despertado, el hombre mandó a uno de los muchachos del servicio para que avisara al médico.


A pesar de que el caso era urgente, el doctor no la visitó hasta el día siguiente. El propio Conde estuvo presente en el reconocimiento. Necesitaba conocer detalles sobre el asesinato de su hija casi tanto como respirar. Pero todo fue en vano, María no recordaba ni siquiera su propia identidad y mucho menos lo que había pasado aquel terrible día.

Don Augusto, el médico, fue poco a poco siguiendo su evolución. Recomendó que le contaran a la joven lo que había pasado. También le recomendaron que pasara largos ratos en la habitación con el fin de llamar a los recuerdos. Los meses pasaron y María seguía sin recordar nada acerca de lo que había pasado.
Los condes, en su deseo de que ella recordara una pista, habían ordenado que María se trasladara a dormir a la habitación de su señora Magdalena. Con el tiempo paso a ser dama de compañía de la Condesa, quien movida por el vacío que la muerte de su hija le dejo en el pecho la había adoptado bajo su protección.
Una mañana de Mayo, mientras bordaba junto a la Condesa sentadas al sol llegó la visita de un joven al que María nunca había visto.


El joven galán, que resultó ser sobrino de los condes, paseó por los jardines junto a su tía durante horas. Él parecía muy afligido por la pérdida de Magdalena. Mientras paseaban María caminaba detrás de ellos entretenida mirando las flores, pero en un momento de aburrimiento decidió escuchar la conversación.

El joven le pedía a su tía que intercediera por el ante su esposo, «ahora que la pobre Magdalena no está, alguien se tenía que hacer cargo del título cuando el faltara» le comentó aquel hombre a su tía. Esta incomoda por el cariz que estaba tomando la conversación decidió dar media vuelta para regresar al palacio.
Fue en ese momento en el que María las vio, allí estaban aquellas botas. Las mismas que llevaba el hombre que le había golpeado, junto a ellas acudieron a su mente las imágenes de la joven condesa agonizando en su cama, cubierta de sangre.


-María, ¿te encuentras bien?-pregunto la condesa-Te has quedado blanca.

La joven solo pudo mirarla con terror, aquel hombre había matado a su hija y ahora le pedía el título de su marido. ¿Las mataría allí mismo si le descubría? ¿Hasta dónde estaba dispuesto a llegar?

Sintió tanto miedo que no pudo articular palabra. Con un gesto le indicó que estaba bien y siguió caminando. Sabía que debía advertirles pero no podía hacerlo.

Fin
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16 comentarios :

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. ¡Me lo imaginaba! Temía que fuera algún familiar deseoso del título que podría heredar la primogénita... En fin... Pobre María, no recordar nada hasta ver las botas del hombre que la golpeó... ¡Debió ser horrible para ella! Me sentí tan mal y tan cobarde como María jeje.

    Escribí un comentario anteriormente, pero al darme cuenta de que ponía FIN abajo tuve que borrarlo para agregar eso... ¿De verdad ha terminado? ¡Me has dejado en lo mejor! Ahora me quedaré sin saber qué sucederá con María y la familia para la que trabaja xD

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    1. Hola!!!
      Me alegro que te gustara ^^ algún día la retomaré pero es que se me ocurren tantas cosas que tengo para escribir el quijote ;-)
      Mil besos

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  3. que intriga! un saludo de una nueva seguidora!!!

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    1. Muchas gracias ^^ espero estar a la altura de tus expectativas jejejej besitos!

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  4. Estuvo bueno, aunque el final nos deja un poco con las ganas. Me gustan muchísimo los finales abiertos, pero en este caso me da la impresión de que falta algo. De cualquier manera, como dije es un buen relato. Te aconsejo que revises el uso de las comas, porque encontré algunos casos en los que hacen falta:
    "Tres semanas después del terrible ataque, María se despertó."
    "Al abrir los ojos, no reconoció nada de lo que la rodeaba."

    Espero que esto te sirva para pulir el relato, saludos!

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    1. Muchas gracias, Denise. Tienes razón con las comas, es que me cuesta mucho la puntuación. Estoy trabajando en ello jejejeje
      Qué pena lo que me comentas del final. Mi intención no fue q pareciera eso cuando la diseñe. Si que quiero retomarla algún día, en cuanto tenga tiempo para documentarme y continuarla.
      Mil gracias por tu opinión, me es muy útil^^

      Un abrazo!

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  5. Aiiissss que intriga! esperando a seguir leyendo

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    1. Jeje Muchas gracias!! De momento la dejare aquí pero no descargo seguir en un futuro ^^

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  6. ¿Otro final abierto? Muy mal jaja me tienes contenta xD dos rondas ya dejándome con las ganas... jajaja
    Me ha gustado muchísimo la historia guapa, el suspense le da mucha fuerza a la trama. Lo has sabido enfocar todo genial :) ¡Enhorabuena! De nuevo me ha enamorado una historia tuya :)
    Un besazo cielooooo!!! Espero que hayas disfrutado ;P

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    1. Jajajaja otro final abierto!! Es que me da pena despedirme de los personajes!! Me lo pasé muy bien en esta historia, aunque he de reconocer que a sido todo un reto. A ver si en la próxima soy capaz de cerrar la historia ;-)

      Mil besos

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  7. Me tienes intrigadisima!!!! Me encantan.

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    1. Me encanta que te encante!! Jejejejeje ;-)

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    2. Me encanta que te encante!! Jejejejeje ;-)

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  8. esta historia tiene de todo, me encantaaaa, recién pude terminar de leerla y quiero más!!! no nos dejes con la intriga ;)

    MAITE
    Sin Ecos: relato en 4 capítulos

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