martes, 17 de noviembre de 2015

Noche de Brujas. Capítulo 4: La cena

Sentadas sobre las cajas que habían sacado del trastero las tres amigas observaban el antiguo volumen.


Claudia acariciaba la tapa llenando su mente de recuerdos vividos en aquella casa. Recordaba ese libro como un fiel compañero de su madre y de su abuela.
De pequeña, cuando preguntaba que lo que estaban leyendo ellas siempre le decían: «cosas importantes que aún no te podemos contar»

Pero con los años, nadie le contó a Claudia aquello que era tan importante. ¿Por qué? ¿no sería buena para conocer aquel secreto?
Al pensar en todo aquello no pudo evitar derramar algunas lágrimas, sus amigas, dándole consuelo, le acariciaron cada una un brazo. En ese momento el libro que tenía entre las manos brinco abriendo su tapa para dejar al descubierto su interior.

-Pero…está en blanco-dijo Julia asombrada.
-¡No puede ser!-gritó Claudia.
-Y, ¿ahora que hacemos? Se suponía que aquí estaba la solución-preguntó Diana.

Las tres amigas se miraron pasmadas, habían puesto todas sus esperanzas en que aquel libro acabaría con la pesadilla que estaban viviendo. Pero por lo que tenían ante sus ojos aquello no había hecho nada más que empezar.

-Todo esto es una locura-afirmó Claudia-en mi visión aparecía este cuaderno, algo tiene que hacer. Libro, ¿tienes algo que decirnos?
-Como diga algo me muero…
-Pues, Julia, empieza a cavar tu tumba. Porque o el licor que nos dio Claudia tiene efectos muy raros o eso que aparece ahí son palabras.

Después de aquellas palabras Diana le arrebató el libro a su amiga. En él se podía leer:

«Todo lo que queráis saber, solo tenéis que preguntar»
-¿Por qué nos atacan?-preguntó Diana.

Ante esta respuesta las palabras escritas se borraron creando una pequeña nube en la hoja. Esta al despejarse creo una nueva frase, una nueva respuesta.

«Habéis despertado un viejo poder, uno muy peligroso, tenéis que tener cuidado. Si permitís que salga de esta casa el mundo que hasta ahora conocéis se destruirá.»

-Bah, ya estamos con amenazas tontas, ¿qué va ha hacer matarnos a todos?-se burló Julia.

Las tres jóvenes estaban en estado de shock por todo lo que estaba pasando. Ellas siempre habían hecho gala de ser personas inteligentes que no creían en esas cosas, burlándose de todo aquel que creía en poderes ocultos y royos de ese estilo. Julia era la más escéptica de todas ellas, el año que le tocaba celebrar a ella Halloween pasaba de la decoración y los disfraces. Ella preparaba unas pizzas y vodka en cantidades indecentes, resumiendo, no se complicaba.

El libro respondió de forma contundente a su pregunta.
«Os matarán a todos»
-Julia, creo que esto no va de broma-riño Claudia a su amiga-¿Qué podemos hacer?
«Tenéis que buscar el hechizo» respondió el libro.
-Vale tenemos que buscarlo, pero ¿dónde?
«Claudia, creía que eras más inteligente…lo tenéis que buscar en el comedor»apareció en el libro.
Al leer aquella frase, Diana y Julia, no pudieron evitar echarse a reír.
-Tía, el libro te está echando la bronca-dijo Diana divertida.
-Va, no seas macarra y vamos…

Juntas llegaron salieron del trastero y se dirigieron al salón. Al llegar se encontraron la puerta abierta y todo en orden, parecía que no aquella noche no había pasado nada en aquella habitación.

-¿Qué hacemos?-susurró Julia.
-No lo sé, yo creo que deberíamos de sentarnos con ellos y esperar a ver que pasa.
-¿Estás loca, Claudia? Te recuerdo que tienes marido e hijos, es una buena razón para seguir viviendo.
-Algo tenemos que hacer, Diana, y te aseguro que como no sea en la ropa que lleva esos esqueletos, aquí no hay trozo de papel que no conozca.
-Entonces, no nos queda de otra Diana- dijo Julia mientras se dirigía hacia la mesa.

Las tres amigas tomaron asiento alrededor del banquete que había preparado Claudia. Diana, que no había cerrado el libro en ningún instante leyó un nuevo mensaje en sus páginas.
«Cenar como si estuvierais con unos amigos»
Disimuladamente le enseño el mensaje a sus compañeras quienes con cara de circunstancias intentaron hacer lo que les pedía el libro.

-Diana, ¿has vuelto a saber algo de Fernando?-preguntó en un intento de parecer despreocupada Julia.
Su amiga se que se estaba sirviendo ensalada con manos temblorosas se quedó mirándole fijamente. ¿Cómo podía pensar en aquellas cosas en aquella situación?

-No…no me volvió a llamar.
-¿Quién es Fernando?-preguntó Claudia intentando integrarse en la conversación.
-Es un nuevo compañero de trabajo-explicó Julia-, como los dos somos españoles se puso muy pesado con que quería quedar. Pero como le dije que no antes de venirme no he vuelto a saber nada, ya veremos…

Al sentir un dedo huesudo acariciarle el cuello, Julia no pudo evitar para su relato. Claudia, que le estaba escuchando con atención, se quedó mirando fijamente, mientras contenía la respiración, aquella caricia. El esqueleto paseaba sus manos por el cuello de su amiga como si la quisiera estrangular.


Diana, que leía las instrucciones que poco a poco iban apareciendo en el libro. Ella presidía la mesa y desde su sitio podía verlo todo con mayor claridad. Enfrente suyo estaba sentado un esqueleto con ropas de mujer, según decía el libro aquel sería el más difícil de engañar. Tenían que ganarse su confianza, al fin y al cabo era Halloween, su noche, y lo que más les apetecía era divertirse. Absorta por la lectura no se dio cuenta de lo que pasaba hasta que Julia presa del pánico gritó.

-Tranquilízate-dijo con voz firme-ellos no nos quieren hacer daño.
Sabía que aquella mentira era necesaria para ganarse la confianza de los esqueletos. Así que sirvió un poco de licor en todas copas y continuó con el juego.
-Beber-ordenó-, tenemos que celebrar que por fin nos hemos reunido.

Claudia entendiendo por donde iba continuó con aquel teatro mientras que Julia, que aún recibía caricias asesinas por parte de uno de los esqueletos, intentaba dejar de llorar.

-¿Brindamos?-preguntó nerviosa.
-Por la muerte y destrucción de todos los infieles-dijo el esqueleto vestido de mujer a la vez que levantaba su copa.


Su voz cargada de fuerza y de maldad hizo que a las tres jóvenes se les helara la sangre haciendo que las copas se quedaran a medio camino. En intentó de recuperar la compostura, Diana, respondió alzando su copa en un brindis silencioso.

Después de aquello, comenzó la celebración de un banquete en el que a ninguna de las tres amigas les gustaba estar. Los esqueletos resultaron ser bastante habladores aunque, para ser sinceros, su mayor pasatiempo era beber licor que acababa empapando sus ropajes y chorreando hasta el suelo.

El más taciturno de los tres era el que estaba sentado junto a Claudia. No solía participar en la conversación nada más que cuando se dirigían a él y observaba con ojos descarnados todo lo que sucedía.

Sobre las tres de la mañana a los esqueletos les apeteció bailar. Al fin y al cabo, como ellos decían aquello era una fiesta, necesitaban distraerse antes de comenzar la matanza.

Mientras bailaban al son de música de los años veinte, Claudia vio como un trozo de pergamino doblado caía del vestido del esqueleto que vestía de mujer. ¿Sería el hechizo que estaban buscando?¿Cómo iba a recogerlo sin que ellos se dieran cuenta? Notaba los ojos del esqueleto que había estado sentado a su lado observarle. Así que en un intento disimulado de poner el papel a salvo lo chutó debajo del sofá.

-¿Qué has guardado?-dijo el esqueleto con voz profunda.

En ese momento la música paró, sus ojos estaban llenos de furia. Le había visto chutar aquel trozo de pergamino y sabía que les querían traicionar.

-Nada.
-Te he visto guardar algo, ¿qué es?-volvió a preguntar cogiéndole del pelo.
-¡Suéltala!-gritó Julia tirándose sobre él.

De un empujón el esqueleto estampó a Julia en la chimenea que presidía el salón dejándola inconsciente.

Diana, asustada intentó escapar de allí en un intento desesperado por pedir ayuda. ¡Sabía que les iban a matar!

Antes de que pudiera llegar a la puerta, notó como unos brazo huesudos la agarraban con fuerza impidiéndole escapar. Forcejeó hasta soltarse y corrió a ayudar a Claudia quien había sido arrastrada hasta la mesa donde la estaban preparando para el sacrificio.

Antes de llegar a ella su amiga levantó la cabeza y le gritó:
-Debajo del sofá, rápido.

No le hizo falta más, en un intento por esquivar al esqueleto del que se había librado, Diana se tiró al suelo rodando hasta el sofá. Con manos temblorosas, por culpa de la adrenalina, tanteó por debajo de aquel mueble hasta que tocó lo que estaba buscando.

Antes de desenrollarlo levantó la vista y vio como uno de los esqueletos cernía un cuchillo sobre su amiga. Si aquel papel no era el hechizo que estaban buscando, sería su fin. Ellas morirían y aquel mal se extendería sobre la tierra.

Intentando no pensar en aquello, lo abrió y leyó lo que ponía:
«Noche de brujas, noche ancestral, que la locura de estos tres amigos termine ya.
 Que la luz del día se lleve sus espíritus
limpiando su mal.»

Al acabar aquella frase, Diana cerró con fuerza los ojos esperando su fin. Sin embargo, en ese momento, el amanecer comenzó a clarear las sombras de las noches y con el convirtió en cenizas los esqueletos.

Julia poco a poco fue despertando como si fuera de un sueño y junto a Claudia, liberada de quien la sujetaba, corrieron hasta el sofá.

Las tres amigas se abrazaron hasta que llorando por todo lo que había pasado se quedaron dormidas. Horas después, llegó el marido de Claudia, quien encontró la casa como siempre y a las tres amigas, rodeadas de palomitas y con una película que ya había terminado en la tele durmiendo en el sofá.


Cuando se despertaron, decidieron que nunca más iban a celebrar Halloween, habían aprendido que existía el mal. Por unanimidad decidieron dejarlo todo en la ignorancia, aquello era demasiado peligroso como para querer saber más. En silencio, las tres amigas guardaron en una caja todo los objetos que Claudia había sacado del desván y la enterraron en el jardín para que nadie los encontraran. Ese sería su secreto y no debía conocerse jamás.

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6 comentarios :

  1. Respuestas
    1. Gracias, gracias y mil veces gracias ^^Siempre estas ahí apoyando todos mis relatos y dando ánimos!!
      Millones de besos y abrazos

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  2. Respuestas
    1. Muchísimas gracias Bea^^Te quiero un montón reina!!

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  3. Guauuuu Fantástico , maravilloso sin palabras *__*
    También quería decirte que me pasaba por aquí por casualidad y que me quedo por tu blog ya que me ha encantado , te invito a pasarte por el mío y que te quedes en él si te gusta ;D
    Un fuerte abrazo!

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    1. Hola!
      Muchas gracias!
      Me paso enseguida por allí y le echo un vistazo!!Muchas gracias por quedarte por aquí =D
      Mil besos

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